Televisa es un peligro para México

On 28 Septiembre 2011, in Política, by Indomitus Hommo Nomine

Por Gerardo Fernández Casanova“Que el fraude electoral jamás se olvide. Ni tampoco los miles de muertos inocentes.”

Los dueños del negocio de la televisión, insatisfechos de la experiencia de las dos administraciones panistas, decidieron tomar el poder sin intermediarios; ahora van con candidato propio y aplican en ello el enorme poder de que disponen; crearon la figura, diseñaron y aplicaron el formato, maquillaron al engendro logrado y lo subieron a pantalla para actuar conforme al guión de telenovela favorito. Enrique Peña Nieto es la estrella y México  el escenario. Por lo pronto, en su proyecto privatizador, ya se adueñaron del PRI, de manera tan sutil que los priístas aún se creen dueños de las decisiones de su partido. El verdadero adversario en la contienda electoral del año próximo no es otro que Televisa; Peña Nieto no es más que la mercancía a vender, la que quedará absolutamente sometida al poder que la creó e impuso, que también la puede destruir en caso de falla.

El asunto es grave. No se trata nada más de que la derecha conservadora se mantenga en el poder (de suyo aberrante) sino de que una empresa, por sí sola, se haga del poder absoluto. Ya tenemos ciertos avances con la actual forma de gobernar a base de golpes de propaganda, mentira sobre mentira, creando imágenes bonitas para los amigos y borrando del mapa a los que no lo son; otorgando prestigios y desprestigios a su antojo, contando con una masa descerebrada que obedece sus dictados disfrazados de noticias o análisis; aderezados de teletones altruistas, efemérides patroteras, telenovelas enajenantes, concursos inanes, comicidades degradantes o violencia impresionante.

Me viene a la mente un botón de muestra, a sabiendas de que corro el riesgo de involucrarme en el desprestigio que la televisora generó: me refiero al caso de René Bejarano a quien se le endilgó el venenoso apodo de “el señor de las ligas”. En un juicio sumario basado en la imagen de un video en que el sujeto recibe una tamalada de billetes, convirtieron a un dirigente social y servidor público comprometido en el villano favorito, sin dar lugar a explicación alguna; simplemente lo destruyeron en el afán de destruir al, ya para entonces peligroso, Jefe de Gobierno del Distrito Federal. No obstante que en los propios videos queda claro que la recepción del dinero no implicaba compromiso alguno de contraprestación: a la petición de Ahumada de que interviniera ante AMLO para que cesaran las auditorías a sus contratos de obra, Bejarano respondió en el sentido de no poder comprometerse por conocer la actitud del aludido. Bejarano fue defenestrado y sometido a proceso penal, tanto por el ministerio público local como por el federal, del que resultó exonerado por no acreditarse delito alguno en su actuación. Además de haber quedado claro el complot armado en su contra. Pero el daño estaba hecho y Televisa, en calidad de juez, había dictado su sentencia condenatoria inapelable. Del árbol caído todo mundo quiso hacer leña, incluidos sus conspicuos compañeros de partido: eliminado Bejarano, los chuchos pudieron adueñarse del PRD; mucha gente de buena fe cayó en el engaño y se avergüenzan por el enlodado. Bejarano reconoció errores y continúa su lucha política. Es hora de reconocerle el prestigio robado.

En contraste de lo ocurrido con el caso Bejarano, el del llamado Pemexgate, que transfirió mil quinientos millones de pesos de PEMEX a la campaña de Labastida en el 2000, ha pasado al olvido, sin procesados ni defenestrados. Todo queda en familia y la televisora es pariente: perro no come perro.

Estoy cierto de que mi generación no conoce de buenos gobiernos, pero podemos imaginarnos uno peor: Televisa y sus marionetas en el poder. Por favor ¡No lo permitamos!

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El imperio de la mediocridad

On 25 Septiembre 2011, in Política, by Indomitus Hommo Nomine

Por Gerardo Fernández Casanova – “Que el fraude electoral jamás se olvide. Ni tampoco los miles de muertos inocentes.”

Con el inicio de los procesos electorales que tendrán verificativo en el 2012, las calles de las ciudades comienzan a vestirse de los fulgurantes retratos de quienes pretenden ser candidatos a algún cargo de elección popular. Algunos de ellos se valen del argumento de que anuncian el informe de sus fructíferas actividades como legisladores o ejecutivos locales; otros aparecen sin mayor explicación y sólo acompañados por el nombre de alguna organización desconocida. El más llamativo es el que se coloca en la parte trasera de los autobuses urbanos: si te toca tráfico pesado corres el riesgo de quedar justo detrás de tales unidades y tener que soportar la estúpida sonrisa de algún benemérito aspirante a héroe patrio: ¿De qué se reirán? Sin duda se han de estar riendo de mí y de tantos otros sufridos transeúntes; ellos han de suponer que al contemplar su efigie vamos a caer seducidos por tan vigorosa personalidad. Pero la venganza es dulce y pronta: nunca mejor empleado el arte urbano del grafiti volcado a hacer escarnio de la egregia figura para, justamente, quedar como culo de camión: enlodado y hasta atrás, merecido destino de la cínica autopromoción de los mediocres sometidos al yugo de las imágenes mediáticas. En el mismo tenor, la promoción propagandística de los “grandes avances” registrados en el país por la acción generosa del presidente de la república, es otra muestra de la mediocridad que le caracteriza. Tal promoción expresa la incapacidad de convencer con los hechos y las realidades que, en lo cotidiano, desmienten los dichos de la vil propaganda. Alabanza en boca propia es vituperio y también está destinada a enlodarse en el culo de la historia. Vista desde otro ángulo, la mediocridad se nutre con el afán de los meros poderosos de privilegiar a los aspirantes más anodinos (que no hacen daño). Merece su respeto quien maneja un discurso sin culpas ni culpables, sin proyecto reivindicatorio ni alternativa diferente a lo acostumbrado, que sea como la caca de paloma que ni huele ni hiede. El discurso puede ser cruel en el ataque al adversario en lo tocante a su capacidad de gobernar y hasta de su honradez, pero jamás enfilarse a cuestionar el modelo y el sistema vigentes. En caso contrario, el discursante es calificado como factor de división y como “un peligro para México”.

Para los anodinos todas las luces, las pantallas y los micrófonos para su promoción; para el disidente también, pero para su denostación. Es sintomático que en todos los espacios de análisis político de los levantacejas, el fantasma de Andrés Manuel está siempre presente en el centro de la agenda política para denostarlo, expresamente o por venenosos ademanes. Ahora las encuestas incluyen, además de la expresión de las preferencias afirmativas respecto de los candidatos, la correspondiente al nivel de rechazo, aquel por quien jamás se votaría. El político mediocre, al gusto del sistema, es aquel que logra pasar un discurso ramplón y sin compromisos, pleno de vacíos (valga el oxímoron) y de frases rimbombantes pero sin contenido. Para la mercadotecnia política –letal veneno contra la democracia- la venta del producto se logra con figuras bonitas y bien portadas, que no sean rechazadas, aunque tampoco preferidas. Al más puro estilo gringo: demócratas y republicanos se dan hasta con la cubeta en temas periféricos, pero sin poner en duda el sistema capitalista imperial. Recién colocaron al mundo al borde de una catástrofe financiera por el tema del endeudamiento y los recortes presupuestales, pero su gasto bélico quedó intocado. Así se quiere que en México las cosas sigan como están, sin que nadie ose ponerlas en duda. Según esto mediocridad mata alternativa. Es cierto, el discurso de López Obrador no pasa la prueba de la anodinia ni de la mediocridad ramplona; es el discurso que analiza la realidad lacerante y postula alternativas de solución; revela las causas de la crisis que nos golpea y denuncia a sus causantes. Lo malo del caso es que los causantes tienen el sartén por el mango y los medios por la bolsa. Con la iglesia hemos topado, Sancho. Lo bueno es que siempre serán los menos.

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La insostenible procuración de la unidad

On 1 Septiembre 2011, in Política, by Indomitus Hommo Nomine

Gerardo Fernández Casanova“Que el fraude electoral jamás se olvide. / Ni tampoco los miles de muertos inocentes.”

Dentro de las fronteras del absurdo, el invasor de la residencia presidencial convoca a la unidad nacional. Es un despropósito que, quien más ha contribuido al rompimiento del entramado social, pretenda restituirlo por la vía discursiva y lo condicione a que la unidad se dé en torno de su ilegítima posición. Felipe Calderón reclama la unidad para, supuestamente, combatir a la criminalidad y la violencia imperantes, en mucho provocada por su nefasta administración, sea por error de diseño o por aviesa intencionalidad. La unidad así planteada implicaría que la sociedad aceptara sin chistar la militarización del país, la cancelación de los derechos humanos y la resignación a sufrir en la zozobra del monopolio oficial de la violencia.  No es por ahí.

Hasta en la más elemental de las sociedades la unidad se da en torno a la aceptación común de las reglas del juego y su correspondiente observancia por los participantes. Las constituciones y las instituciones son los instrumentos que permiten el acuerdo entre las partes para dirimir las diferencias y los conflictos de intereses. La actual debacle mexicana es producto natural del abandono y la violación de la norma básica, expresada en la prostitución de las instituciones  colocadas al servicio de una minoría privilegiada y en perjuicio de los intereses de la mayoría.

El punto nodal que permite la coexistencia y la unidad en lo fundamental se ubica en el ejercicio de la democracia, de la que su vertiente electoral constituye el valor más preciado e importante. El México de la última década del pasado siglo había alcanzado un grado razonable de acuerdo entre las partes en materia de elecciones, después de años de luchas ciudadanas encaminadas a dar certeza y equidad a los procesos. Las elecciones de 1997 y  2000  fueron clara expresión de tal calidad institucional, aún muy lejos del ideal, pero con suficiencia para la aceptación de los resultados por las partes. La estulticia hecha gobierno llevó a Fox a romper el delicado acuerdo alcanzado; su enferma terquedad para eliminar de la contienda a López Obrador, que se vio frustrada por la movilización ciudadana, y la venganza orquestada mediante el fraude electoral que impuso a Calderón, acabaron de enterrar los esfuerzos de muchos años de construcción democrática. No haber aceptado el recuento de los votos, como era el reclamo de un importante sector de la sociedad, significó la puntilla del artero crimen contra la democracia. Es a partir de ello que el país quedó fracturado; más allá de la campaña sucia y de la indebida intervención de gobernantes y organismos empresariales, incluso de las carretonadas de dinero volcadas a favor del candidato oficial, las trampas cibernética y  tradicional, determinaron el apretado resultado con el que se violó la voluntad y la soberanía popular.

Ya entrados en gastos de violaciones, el régimen ha sido más que explícito: como no cuenta con el respaldo social para reformar   la constitución, promueve legislación secundaria que la viola en los hechos; así sucedió en materia energética y de pensiones, así se pretende hacer en materia laboral y de seguridad. ¿Cómo puede pedirse unidad nacional en tales condiciones?

La reconstrucción del país requiere de la regeneración del acuerdo fundamental, incluso mediante una nueva constitución. La única forma de unidad  a que podemos aspirar es la que derive en la aceptación común de las reglas del juego. El Nuevo Proyecto de Nación propuesto por el MORENA postula el respeto a la decisión soberana de la mayoría popular, sin demérito a la participación de los grupos minoritarios. Respetémonos, pues.

México burlado

On 24 Agosto 2011, in Política, by Indomitus Hommo Nomine

Por Gerardo Fernández Casanova – “Que el fraude electoral jamás se olvide. Ni tampoco los miles de muertos inocentes.”

Este martes se recordó a Heberto Castillo en ocasión del 83 aniversario de su natalicio. Me sumo al homenaje rendido a un mexicano de excepción, un verdadero patriota, que se entregó en plenitud a la procuración del progreso de la nación y del bienestar para la gente. Una inteligencia privilegiada y una voluntad sin cortapisas puestas al servicio del país, tanto en el debate como en la lucha social. Resulta de gran pertinencia recordarlo hoy cuando sus advertencias en relación al tema energético, en particular el petrolero, se convierten en inefable realidad. Castillo postulaba y recogía el sentido profundo del dominio de la nación sobre los recursos del subsuelo como instrumento inigualable de sustentación del progreso independiente y del beneficio colectivo. Cuando el régimen de López Portillo emprendió su ambicioso proyecto de explotación petrolera con vistas a la exportación, Heberto Castillo advertía la imprudencia de colocar la riqueza nacional al servicio de los intereses del mercado petrolero internacional, totalmente dominado por el gran capital estadounidense que, en tal coyuntura, crearía una vulnerabilidad insoportable para el proyecto nacional independiente, tal como sucedió. Lamentamos hoy que la ignorancia, la estulticia y la falta de visión patriótica hayan privado en las decisiones adoptadas por el régimen, con el efecto de desnacionalización que hoy se padece.

Destaca la conmemoración cuando la dirección de PEMEX se ufana en anunciar la entrega de los primeros contratos por los que se otorga a empresas particulares, principalmente extranjeras, la explotación de pozos petroleros llamados maduros, después de que la Suprema Corte rechazara la controversia constitucional planteada por los diputados federales afines al MORENA, con el argumento baladí de carecer de personalidad como parte interesada en tal controversia, de manera que sin entrar a la discusión del fondo del asunto, convalidó traición de la entrega de la riqueza petrolera.

El caso es una muestra patética de la confabulación criminal contra el interés nacional. Los campos maduros son aquellos que, después de haber sido irracionalmente explotados, declinaron en el volumen de extracción y que, en tiempos de bajos precios resultaban relativamente incosteables. La intervenida Secretaría de Hacienda dispuso el cierre de las operaciones de tales pozos y ordenó el desmantelamiento de las instalaciones para su venta como fierro viejo; el cierre de la operación pudiera haber tenido un buen sentido mientras los precios fueran bajos, pero su desmantelamiento canceló la oportunidad de reabrirlos al momento de que con los precios altos recuperaran su rentabilidad. Una mentalidad cándida pudiera calificar la medida como un error de cálculo; la verdad es que forma parte del gran proyecto privatizador y de enajenación de los recursos naturales del país.

Pero lo que duele aún más es que en la confabulación traidora participó la ignominia de la llamada izquierda moderna. Hay que recordar cómo se vanagloriaban por el supuesto éxito de la negociación de la reforma petrolera y cómo descalificaban a López Obrador por exigir la explicitación de la prohibición de los contratos como los que hoy se están otorgando; de intolerante no lo bajaban. Hoy lamentamos los mexicanos que la trampa y la traición hayan echado por la borda las advertencias de Heberto Castillo y las exigencias del Movimiento en Defensa del Petróleo encabezado por AMLO.

Y si de traiciones y de pifias recordamos, habrá que prevenir la que se prepara o se intenta para cerrar el paso de Andrés Manuel a la candidatura presidencial del próximo año. Decidir la candidatura por una encuesta abierta a toda la población es un absoluto desfiguro; es la negación de la existencia de los partidos de izquierda que tienen, no sólo el derecho, sino la obligación de ofrecer a la ciudadanía una propuesta propia. De por sí, la necesidad de acudir a la nefasta fórmula de las encuestas, habla de la falla estructural del PRD, incapaz de conducir un proceso de debate de un proyecto de nación y de decidir sobre la candidatura; hacerlo abierto a todo el público es una bofetada a los militantes.

Soberanía

On 18 Agosto 2011, in Política, by Indomitus Hommo Nomine

Por Gerardo Fernández Casanova - “Que el fraude electoral jamás se olvide. Ni tampoco los miles de murtos inocentes”

El régimen se complace en aclarar que la presencia de agentes de organismos de espionaje y policía gringos no significa una violación a la soberanía y, por raro que parezca, tiene la razón. Sería violación si tales agentes vinieran sin el consentimiento de la autoridad. En todo caso se trata de una soberana traición de parte de quien tendría la responsabilidad de velar por la soberanía nacional. Es el caso que el gobierno de Washington no necesita de meterse en honduras y conflictos; basta con ofrecerse a intervenir para que, de manera lacayuna, el invasor de la residencia presidencial le ruegue que intervenga.

Así también está intervenida la hacienda pública, al grado de que el nombramiento del secretario responsable de administrarla, necesita obtener el visto bueno de la Casa Blanca. Está intervenido Petróleos Mexicanos y, en general, toda la administración pública. Sea de manera directa, como es el caso de la Iniciativa Mérida, o por la vía de los organismos financieros internacionales al servicio del imperio, las decisiones de gobierno están sujetas a la observancia de los requisitos impuestos desde el exterior, con lo que la tan cantada soberanía ha devenido en simple adorno discursivo carente de la más mínima vigencia.

A decir verdad, Calderón no hace más que continuar y profundizar una actitud de entreguismo instaurada desde mucho antes. A la presente administración le ha correspondido el estigma de haber emprendido una guerra contra el narcotráfico para complacer al vecino del norte, no porque le preocupe el tema del comercio de estupefacientes, sino por constituir la oportunidad de crear el estado de pánico y desmovilización que aporta a su muy susceptible seguridad nacional. El campeón en la materia del entreguismo se llama Carlos Salinas de Gortari; él fue quien negoció una reestructuración de la deuda externa otorgando sin chistar  todo cuanto se les antojó requerir en términos de entrega de los recursos del país y de su soberanía; fue Salinas el que cabildeó y rogó por la firma de un tratado de libre comercio que ha destruido al país y engrosado las arcas de las empresas transnacionales gringas; ni siquiera tuvieron necesidad de imponérnoslo ni de pagar contraprestación alguna, lo recibieron gratis. Es a partir de entonces que México se estancó; la economía no crece y el desempleo y la pobreza se extienden; la migración se incrementó y contribuye al poderío gringo abaratando el costo de la mano de obra en su propio territorio, en perjuicio del obrero y para aumentar la rentabilidad de sus empresas.

La experiencia de tal relación entreguista es rica en lecciones. La más importante es la que demuestra el verdadero valor y el significado profundo de la soberanía nacional: ningún gobierno extranjero va a venir a hacer por nosotros lo que tenemos que hacer; si lo hace, en todo caso será para responder a sus propios intereses. Esto es válido para la relación con los Estados Unidos, pero es igualmente aplicable a cualquier otro gobierno, aún en el internacionalismo socialista.

Estoy cierto de que la soberanía no es absoluta, la interdependencia es una realidad añeja. Pero una cosa es  un tratado de alianza entre iguales, que suman sus capacidades insuficientes para dotarse de mejores posibilidades de progreso o de defensa, y otra es un acuerdo asimétrico en que todas las ventajas son para el socio mayor, como es el caso de las asociaciones de México con los Estados Unidos.

El ámbito natural de asociación de México es América Latina, aún a despecho de la geografía que, para el caso, sólo es un  desafortunado accidente. La alianza con el sur ofrece la ventaja de mejorar la capacidad negociadora con el norte, en búsqueda de una relación equilibrada que redunde en beneficios reales para las partes.

Hacia ese objetivo tiende el Nuevo Proyecto de Nación.

Globo en peligro de explosión

On 10 Agosto 2011, in Filosofía, Política, by Indomitus Hommo Nomine

Por Gerardo Fernández Casanova –  “Que el fraude electoral jamás se olvide. Ni tampoco los miles de muertos inocentes

No soy muy dado a las especulaciones de carácter esotérico pero hay coincidencias que invitan a la reflexión. Me refiero a lo que los estudiosos de la cultura Maya postulan como las profecías del Rey Pakal el Grande, que gobernó en Palenque del 631 al 683 de nuestra era y cuyo recinto funerario fue encontrado en el llamado Palacio de las Inscripciones de esa importante zona arqueológica en 1950. De los mensajes consignados en los jeroglíficos de las estelas de dicho monumento los mayólogos han derivado el conocimiento del Calendario Maya y de las referidas profecías, entre las que destaca el cálculo de la duración de la actual época, correspondiente al Quinto Sol de la mitología maya, y cuyo término se fija para el solsticio de invierno de 2012. Entre las profecías destacan la que predice que, entre la actual y la nueva época, se registrarán cataclismos de diversa índole: terremotos, huracanes, aumento de la temperatura global, sequías, entre otros. Así mismo, se predice la manifestación de tensiones sociales extraordinarias, propias de la caducidad del régimen vigente y la entronización del nuevo estado de las cosas. Será por coincidencia, pero en nada difieren las profecías respecto de lo que hoy se vive en el mundo. Afortunadamente, también se predice que la nueva época será una de felicidad, en la que el espíritu vencerá la hegemonía de la materia y la solidaridad y el amor desplazará al egoísmo y la injusticia. Menos mal.

De lo que sucede con la naturaleza dan cuenta las dramáticas noticias de los ecologistas que advierten las peores catástrofes si se continua con el actual modo de producción y de explotación de los recursos de la naturaleza, que amenazan con la extinción de la especie humana; el deshielo de los casquetes polares, la reducción de la disponibilidad de agua potable, la desertificación de amplias zonas, la pérdida de la capacidad de producción de alimentos, etc. No hay día en que no tengamos la noticia de una nueva catástrofe en algún lugar del mundo, además de las de carácter permanente representadas por la hambruna en amplias regiones del mundo. Cada vez es más clara la urgencia de salvar al mundo y de regresar al respeto a la madre naturaleza.

De las tensiones sociales dan cuenta las noticias de lo que sucede en el llamado primer mundo; las de los países pobres nunca fueron noticia relevante para los analistas “occidentales y cristianos”, era parte del destino manifiesto. El agotamiento de la época de la fórmula capitalista y de la cultura correspondiente se hace obvio en la profunda crisis financiera y económica que arrasa al mundo de los negocios y, de paso, condena al sufrimiento a poblaciones que habían alcanzado un nivel relativamente satisfactorio de felicidad. La pugna de los gringos por el techo de su endeudamiento, en la que fueron puestas en la balanza  las alternativas de aumento a las contribuciones de los ricos y la de la reducción del dinero destinado al bienestar social, que se decidió por ésta última, manifiesta claramente los síntomas del agotamiento del sistema. Las soluciones dadas a las crisis de deuda de los europeos, siempre en detrimento de la expectativa de bienestar para la gente, lo corrobora plenamente. La indignación de los españoles, los incendios en la flemática Inglaterra, las protestas de los estudiantes en el Chile neoliberal, las revueltas del norte de África y del Medio Oriente, tanto las auténticas como las fabricadas por la CIA,  y todo lo que hace que la presión de la olla aumente peligrosamente, otorgan verosimilitud a la predicción del gran cambio.

También resulta emblemático que ya algunos países latinoamericanos se han adelantado y anticipan el advenimiento del Mundo Nuevo, de los que Bolivia es punto de avanzada con un gobierno indígena que privilegia el respeto por la Pacha Mama.

Para los que han leído el Nuevo Proyecto de Nación postulado por el Movimiento para la Regeneración Nacional podrá quedar en claro que es una apuesta a la incorporación de México al proceso de cambio universal y adquiere especial relevancia el énfasis otorgado a la recuperación de valores de respeto a la naturaleza y a la sociedad, cifrados en el amor y la solidaridad. Ojalá lo sepamos comprender para optar por subirnos al carro del cambio y evitar ser arrollados por su ímpetu.

Coincidencias o no, vale la pena tratar de entender la los antiguos mayas.

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Corrupción de abolengo

On 3 Agosto 2011, in Política, by Indomitus Hommo Nomine

Por Gerardo Fernández Casanova - “Que el fraude electoral jamás se olvide. Ni tampoco los miles de muertos inocentes.”

Oriol Malló, prestigiado periodista catalán, presentó su más reciente ensayo titulado El Cártel Español. Es una versión espejo de la afamada revista Hola, en la que revela los entretelones del funcionamiento de la añeja oligarquía hispano-mexicana y de su moderna expresión de reconquista imperial. El libro llega en el momento en que en México se hacen visibles  casos emblemáticos de la corrupción con que dicha oligarquía se desempeña, con el destape de los contratos de obra pública otorgados a la firma OHL por los gobiernos federal, del Estado de México y del Distrito Federal, no menos onerosos que los que, en materia energética, se han entregado a Repsol, Iberdrola, Unión Fenosa, ni menos importantes que las autorizaciones bancarias a BBVA y Santander. Todo un ramillete de entregas de la riqueza nacional al renovado imperialismo de la corona española.

Uno se pregunta cómo es que un enano de Europa se convierte en un gigante en América. Malló argumenta que, mientras los afanes imperiales de gringos, ingleses, alemanes y franceses saben cómo hacer las cosas (know how), los gachupines son especialistas en saber con quién hacerlas (know who) y, además, con un gobierno español (sin importar el partido que gobierne) dispuesto a solapar los métodos corruptos empleados y gobernantes mexicanos involucrados en el negocio. El dizque socialista Felipe González y el ultramontano derechista Aznar o el moderno socialista Zapatero, íntimamente imbricados con los priístas Salinas de Gortari y Zedillo, así como los panistas Fox y Calderón, pero también Marcelo Ebrard, han sido eficaces alfiles en la reconquista, sin menospreciar al socio de honor Juan Carlos de Borbón, que no canta mal las rancheras y se da el lujo de suponerse  heredero de la vieja corona española vencida  hace doscientos años, al grado de pretender callar al Presidente de Venezuela. Con todo el abolengo de los apellidos de sus beneficiarios, en buen castizo se llama corrupción y, sean nobles o plebeyos, son sólo corruptos.

El autor del libro pone una pica en Flandes al describir la intervención española en la guerra sucia contra López Obrador, no sin quejarse por no haber sido recibido por éste. Destaca el caso de aquella empresa española Eumex, beneficiaria de una leonina concesión otorgada por el último regente priísta, Espinosa Villarreal, por la que se le permitió usufructuar el espacio público de las aceras de la Ciudad de México para crear espacios publicitarios, provocando la contrariedad de los vecinos, afectando la infraestructura urbana y, además, robándose la energía eléctrica para los anuncios. La Jefatura de Gobierno asumió su responsabilidad y procedió a la revisión del contrato y a la sujeción de la empresa a la observancia de la ley, con lo que provocó un largo litigio judicial y la insoportable intromisión de la Embajada Española en defensa de las arbitrariedades de su súbdito privilegiado. Así comenzó la inquina imperial contra AMLO, reforzada por su negativa al afán español para que se le otorgara el contrato para la construcción del segundo piso del Periférico a la empresa OHL, que hoy disfruta de las canonjías que conquistó durante la campaña electoral y el fraude calderónico. La apresurada felicitación de Rodríguez Zapatero reconociendo a Calderón como triunfador, a sólo tres días de perpetrado el fraude, habla con claridad de la manera en que se mueven sus intereses imperiales.

Para todos, excepto sus distinguidos beneficiarios, es claro que la corrupción es el mayor lastre que enfrenta México en su lucha por mantenerse como nación independiente, capaz de construir las condiciones de bienestar y de progreso con justicia de su población. No dejemos pasar la oportunidad de colocar a la cabeza de las instituciones nacionales a quien garantiza el imperio de la honestidad.