Urge recuperar la política.
Por Gerardo Fernández Casanova
“Que el fraude electoral jamás se olvide”
Cumplidas las formalidades del proceso electoral del pasado domingo se confirman las consideraciones que colocan al sistema vigente de partidos en la más clara condición de fuera de lugar (para no perder el símbolo de los tiempos). Desdibujadas las diferencias ideológicas y programáticas en aras de privilegiar las siglas y despreciar contenidos, los partidos se dieron hasta con la cubeta en el lodazal de la competencia electorera. Guerra sucia, trampas electorales, intervenciones gubernamentales, dominio televisivo y muchas otras triquiñuelas dispuestas para engatuzar al respetable (faltándole al respeto). Las buenas noticias resultan ser simples engaños: en Puebla se destronó el nefasto cacicazgo del “gober precioso” para dar lugar al cacicazgo de Elba Ester Gordillo, cuyo pupilo se alzó con el triunfo electoral bajo las siglas coaligadas del PAN, el PRD y el PANAL; en Sinaloa el PRI perdió con el mismo PRI, aunque con siglas prestadas por los partidos coaligados. Tal vez sea buena la noticia de Oaxaca, en tanto que se mandó al caño al sátrapa Ulises Ruiz, pero el candidato triunfador tiene tantos compromisos de padrinazgos que cumplir, que le va a ser difícil hacer un gobierno realmente popular. A cambio de estos tres casos, el PAN perdió cuatro estados y el PRD el único que, en este proceso, reivindicaba sus siglas. El PRI, por sí mismo o por interpósita persona, ganó en todos los casos salvo Oaxaca. El PRD hizo gala de su acta de defunción, colocado en condición de aliado de segunda del PAN, perdió en lo electoral y, sobre todo, perdió en cuanto abanderado de las causas de la izquierda. El país perdió en el lodazal del sistema de partidos. La gente del común no encuentra diferencia alguna entre alternativas programáticas, comenzando por el hecho de que no se postularon programas ni proyectos diferentes.
La competencia se limitó a presentar rostros sonrientes y maquillados para efectos de la imagen artificial mediática, acompañada de toneladas de mierda lanzadas al rostro del contrincante. Cada candidato se esforzó, no en convencer con postulados, sino en aplicar la mejor fórmula de compra y coacción de votantes, mediante carretonadas de dinero, principalmente público o de turbio origen, para entregar despensas o materiales de construcción a cambio de votos. Inversión financiera de alto riesgo, pero de pingües expectativas de utilidad con cargo al erario, en el caso de ganar. La prostitución de la política, pues. Si a todo lo anterior se agrega la presencia del llamado crimen organizado y su creciente influencia en la esfera de la política, el panorama acaba por desalentar al más pintado de los demócratas. Sea con candidatos propios, con asesinatos de los ajenos o, simplemente, con recursos de inversión, los malandrines marcaron su impronta al proceso electoral. A la vista de estas realidades se hace urgente el esfuerzo de la sociedad para rescatar a la política verdadera, la del servicio público honesto y de la republicana medianía de los servidores. Recuperar o construir la política que expone proyectos y busca convencer al pueblo para respaldarlos. De alguna manera es necesario desterrar la política del engaño y la manipulación mediática, esa que dice promover el cambio para que todo siga igual; la que mantiene a la nación sujeta a los intereses de un pequeño grupo de potentados y que desprecia los de la mayoría de la población. Este es un esfuerzo que sólo puede ser realizado por la propia sociedad que ya está harta del actual estado de las cosas públicas; tiene que surgir de abajo y corregir de raíz.
Lo grave y difícil del caso es que un sector importante de la sociedad se queda en el simple hartazgo y rechaza todo lo que signifique política, para quedar en el desafortunado individualismo del sálvese el que pueda. No es gratuito que, desde las mismas fuentes del real poder, se esmeren en profundizar la cultura del rechazo sin alternativa. El mejor servicio al dominio de los malos políticos es precisamente la abstención de la participación política, así se mueven a sus anchas. Reproduzco aquí el texto del postulado de Andrés Manuel López Obrador sobre el tema:
“Ejercer la política como imperativo ético y llevar a la práctica la austeridad republicana. Es necesario cambiar la forma de hacer política. Este noble oficio se ha pervertido por completo. Hoy la política es sinónimo de engaño, arreglos cupulares y corrupción. Por eso es urgente darle un nuevo sentido al quehacer político, imprimiéndole convicciones y principios. Quienes se dediquen a esta actividad deben entender que el poder sólo tiene sentido y se convierte en virtud, cuando se pone al servicio de los demás. También hay que hacer valer el principio de austeridad republicana; retomar el ejemplo de Juárez y los liberales: el apego a la justa medianía en que deben vivir los servidores públicos. Nada de sueldos onerosos y ofensivos, ni flotillas de aviones y helicópteros al servicio de la llamada clase gobernante. Debe revisarse todo el funcionamiento del gobierno para eliminar los gastos improductivos, el derroche y los privilegios. Insisto, le cuesta mucho al pueblo mantener al gobierno.” (La mafia que se adueñó de México… y el 2012, pág. 184). México tiene alternativa.
Hay organización de bases y hay liderazgo. Sólo hay que trabajar muy recio y convencer. Otro México es posible e indispensable.
La de la percepción es batalla perdida.
Por Gerardo Fernández Casanova
Que el fraude electoral jamás se olvide
En verdad lamento no poder dar crédito al discurso de Calderón. Siento pena al verlo desgañitarse tratando de convencer que su estrategia anticrimen es correcta y que, algún día, se recuperarán la paz y la tranquilidad en mi querido México. De manera inusual, Calderón firma como autor de un documento de justificación y explicación de la referida estrategia, incluso con “algunos derechos reservados” según reza su publicación en la página de Internet de la Presidencia. Este martes dio un mensaje en cadena nacional con el mismo objetivo. Está desesperado en el intento de cambiar la percepción del público que cada día se muestra más escéptico en relación al tema. Ya lo había advertido en su gira por Europa, cuando dijo que la batalla contra el crimen organizado se estaba ganando, pero que la de la percepción de la opinión pública registraba resultados negativos. Me recuerda al fulano aquel que circulaba en contrasentido en el viaducto, al que solamente se le ocurrió pensar que todos los demás circulaban en sentido contrario. A Calderón lo único que se le ocurre es que la opinión mayoritaria, incluida la de los estudiosos del tema, está equivocada; que su verdad es la única verdadera; la verdad de los demás es mentira. Parece ser una muestra más del talante intolerante del que fraudulentamente ocupa la residencia presidencial. Pero, haciendo a un lado los prejuicios, quisiera poder creerle. Creo que los mexicanos estamos ayunos de certeza; más aún en tratándose de un tema tan sensible como lo es el de la seguridad. No avanzo ni centímetro en el intento; la voluntad de comprender se me agota ante la incoherencia: el afán de terminar con la inseguridad pasa necesariamente por terminar con la corrupción gubernamental, en lo general, y en la administración de la justicia, en lo particular, y no encuentro por ningún lado alguna acción eficaz para acabar con ella. No se puede exigir honestidad a los subordinados, si la corrupción campea en el que manda.
Pueden realizarse miles de depuraciones en las policías y aplicarse otras miles de pruebas de confiabilidad, que no pasará nada si la impunidad impera entre las cabezas, comenzando por la mera principal. El discurso pudiera contener planteamientos correctos pero, de entrada, me molesta que se priorice la preocupación por la imagen internacional, por encima del real sufrimiento de las familias mexicanas. No es un dislate, sino la expresión del pensamiento del autor: el riesgo de ver afectado el proceso de venta del país a la inversión extranjera. Calderón se solaza con las palmadas al hombro que le dan en el extranjero; le place que lo califiquen de valiente y le otorguen distinciones que le reconocen su contribución al fortalecimiento del gran capital internacional. Ante el canto de las sirenas, hace oídos sordos al clamor de los mexicanos que exige inteligencia en el combate. No se vale dárselas de héroe, cuando se dirige la batalla desde una burbuja de seguridad personal; cuando la sangre que se derrama es la ajena. Así, hasta yo soy valiente. Ante la abrumadora cifra de casi 30 mil muertes violentas en lo que va del sexenio, se pretende justificar diciendo que la mayoría corresponde a la guerra entre los cárteles de la droga y bajando la apreciación de las muertes de civiles inocentes al nivel de “daños colaterales” inevitables. ¿Qué tal que fueran sus familiares los de la colateralidad? Desde luego, si el combate se practica a balazos en las calles, siempre habrá alguien a quien le salpique un poco de metralla. El objetivo táctico de la acción es la muerte del enemigo, no de otra forma puede operar un soldado; el portador de un arma oficial se convierte en juez y dicta la pena de muerte sin mayor trámite. La justicia y el derecho se hacen a un lado y se impone el estado de la ilegalidad. No puede combatirse la ilegalidad desde la ilegalidad misma. Por más que se esfuerce en tratar de hacer creíble su discurso, Calderón no puede borrar la historia. Nadie puede olvidar que su régimen es, cuando menos, cuestionado y que, en tal circunstancia, el primer acto de gobierno se fincó en la fuerza de las bayonetas, cuando la resistencia a su imposición fraudulenta estaba en las calles. No podría entenderse de otra forma la presencia del ejército fuera del cuartel, por más que intente justificarla en el combate a la delincuencia. Tampoco resulta creíble el discurso cuando apela a la legalidad y la viola cotidianamente. Menos creíble resulta el discurso, cuando toda la propaganda oficial está plagada de mentiras que ya casi nadie cree. ¿Cómo creerle a Calderón? si decreta la extinción de Luz y Fuerza del Centro retorciendo la legalidad y dejando en la miseria a 44 mil trabajadores y, al mismo tiempo, asegura que se han creado miles de nuevos empleos.
Cómo creerle que se defiende la soberanía entregando el país a los intereses del extranjero. No alcanzarían mil páginas para enumerar la retahíla de mentiras. ¿Así pretende que le creamos en su guerra al crimen organizado? Tan fácil que hubiese sido el recuento de los votos en la elección del 2006. Cualquiera que hubiese sido el resultado habría legitimidad en el gobierno, aún con Calderón como presidente. El costo de no haberse encarado con honestidad lo estamos pagando todos los mexicanos. La sospecha de fraude se convirtió en convicción y la gobernabilidad en ficción. Jamás podrá olvidarse.
Asesinato en Tamaulipas, cáncer en la República.
Por Gerardo Fernández Casanova
Que el fraude electoral jamás se olvide
El atentado en el que perdieran la vida el candidato del PRI a gobernador de Tamaulipas y varios de sus colaboradores, no puede más que merecer el rotundo rechazo de la sociedad nacional entera, sin la más mínima duda e independientemente de cualquier tipo de preferencia política. Es la más acabada expresión de la barbarie en que el país entero está sumido y el anuncio de que esto apenas comienza y va para más. Comparto con millones de mexicanos el sentimiento de la desazón y el desamparo, no sólo por el temor y la inseguridad personal, sino por el siniestro destino que nos aguarda. Lo peor del caso es la respuesta oficial, expresada en una retahíla de frases desgastadas de tanto uso: el responsable es el crimen organizado y se procederá a investigar hasta dar con los actores y llevarlos a la justicia; los mexicanos debemos estar unidos para hacer frente a este flagelo que atenta contra la seguridad de la sociedad y el estado, no caben las disidencias que sólo alientan a los criminales; el que disiente es traidor a la patria, etc. Meros lugares comunes sin mayor significado práctico. Vale la pena el ejercicio de analizar algunas de las reacciones provocadas por el funesto atentado:
1.- Con el gesto adusto y en cadena nacional, Calderón salió al paso para curarse en salud y achacar la autoría del atentado al llamado crimen organizado. “No debe permitirse que el crimen organizado imponga su voluntad y sus reglas perversas en las decisiones de los ciudadanos, en los procesos electorales o en las instituciones”. “Ante la cobardía de la delincuencia organizada sólo cabe la unidad y la corresponsabilidad de todos los mexicanos”. En posteriores discursos convocó al diálogo y a la posibilidad de revisar la estrategia adoptada, no sin insistir en que está decidido a seguir combatiéndolo sin tregua. No hay en el discurso el más mínimo asomo de autocrítica ni de respuesta a los razonamientos que se han expuesto en contra del método de ataque adoptados.
2.- En Washington el vocero del Departamento de Estado, Gordon Duguid, dijo que el atentado es “evidencia de que nuestra lucha contra los cárteles de la droga y contra la violencia criminal necesita ser reforzada y continuada vigorosamente” y agregó: “el incremento de la violencia es una reacción a los éxitos de la estrategia”. Me pregunto si en el término “nuestra lucha” se refiere en exclusiva a los yanquis, o si los mexicanos tenemos alguna cabida en ella.
3.- La dirigente nacional del PRI, Beatriz Paredes, se lució en el reclamo a Calderón, a quien responsabilizó del clima de crispación que se vive en el país; condenó la estrategia política de lucrar con la tragedia. Manifestó que “el PRI está dispuesto a dialogar, pero con liderazgos legítimos y no fruto del oportunismo, que bregan en la borrasca de aguas tormentosas para ver si recomponen sus posicionamientos, cuando ha sido precisamente la irresponsabilidad y el cortoplacismo, el querer ganar a cualquier costo, lo que ha enturbiado el debate y envilecido la política”. Le recordó que la civilidad del PRI le permitió tomar posesión de la presidencia. Lástima que sólo se quede en el discurso electoral, excelente por cierto.
4.- Jesús Ortega y los dirigentes de los partidos del DIA se manifestaron por la convocatoria al diálogo de unidad para salvar a la democracia. “No es este el momento de las recriminaciones ni de buscar respaldos incondicionales”. “Este es el momento de dar los primeros pasos hacia una política de seguridad que nos acerque al estado de derecho y a una política nacional que fortalezca las instituciones democráticas”. Más claro ni el agua. La ilegitimidad y el engaño de Calderón no tienen nada que ver con lo que nos está sucediendo.
5.- Andrés Manuel López Obrador insistió en su postura de que el clima de violencia que se vive en el país es producto de la debacle económica generada por los cinco gobiernos neoliberales, cuyo efecto ha sido la pérdida de expectativas de bienestar para la población y el incremento de la miseria. Se dijo dispuesto a dialogar con Calderón si se acepta la modificación a fondo de la política económica. Lamentablemente la voz de AMLO es, para la llamada clase política, un clamor en el desierto; todos medran con la entrega del país y prefieren seguir lamentándose de la inseguridad y aplicando paliativos y limosnas altruistas.
De lo escuchado y leído me queda claro que nada es claro, comenzando por la referencia al “crimen organizado” como si fuera un ente específico al que sólo falta agregarle los alias con que los policías catalogan a los delincuentes. Por ejemplo, podría llamarse: crimen organizado, alias “aguas negras” (BW por sus siglas en inglés) e identificar a una empresa de mercenarios contratados por la CIA para actividades de terrorismo desestabilizador. O alias “aguas blancas” para recordar a los caciques guerrerenses que masacraron a la población indígena. O alias “el asesor político” en referencia al inventor de la guerra sucia electoral. O alias “el pelele” para incluir a quien irresponsablemente pateó el avispero y mantiene el régimen de terror para desactivar la protesta por su pésimo gobierno. En fin, el crimen organizado tiene mil cabezas; lo que falta para combatirlo es solamente una cabeza.
Que no eran pederastas…
Hace poco visité una iglesia católica por motivos familiares, suena a excusa, y lo es. ¿Por qué otra razón habría un ateo o agnóstico visitar una iglesia como no sea para tomar fotografías de su arte o estudiar su arquitectura como monumento histórico? Pienso que en coherencia con las propias ideas, uno debe abstenerse de entrar en tales lugares, no sólo por respeto a sí mismo, sino por respeto a los demás. Sin embargo, ante el conocimiento de nuestra familia de que rechazamos la mayor parte de los dogmas que a la gente le gusta creer, y ante la insistencia y equivocada acusación de “cerrados”, decidí acceder.
Ahora las misas son cortas, ya no duran tanto timpo, una hora a lo mucho. Pero de esos 45 o 60 minutos, lo que ocupa gran parte del tiempo es el famoso “sermón” del sacerdote. El sermón ya es redundante, divagante y pretende ser ese llamado de atención que las descarriadas (siempre descarriadas) ovejas necesitan para su guía espiritual. Durante ese eterno tiempo, escuchando la voz del cura entre ecos de la construcción, los cantos repetitivos e hipnotizadores (con un profundo efecto somnoliento y aturdidor), noté que tenían una bandera del Vaticano , una de México, mi país, y un estandarte de la virgen de Guadalupe.
¿Por qué tanto respeto al Vaticano? Si bien la mezcla de la religión con el nacionalismo patriótico no me parece tan descabellada (ya que en ocasiones veo al patriotismo y al nacionalismo como una especie de religión secular), creo que estos remanentes del imperio romano pretenden hacer que los fieles de Cristo defiendan lo que hoy es institución y país o estado, y con ello al antes conocido como César (MAXIMVS PONTIFEX), el Papa.
La Iglesia Católica Romana ha llenado todos los espacios posibles haciendo su presencia casi como la del dios que dicen venerar, omnipresente; buscando negar los delitos que se le imputan aduciendo que simplemente “se defienden”. Así como colocan banderas del Vaticano las iglesias del mundo, escudriñan lo que en la prensa se dice de ellos y responden para mantener su imagen de “Santa Católica y Apostólica”.
Si bien la prensa suele exagerar y ser imprecisa, la acusación que dicen los comunicados de la Iglesia les echan en los medios de que son millones de pederastas en su organización, es un mito según defiende el newsletter de Catholic.net titulado “Los interesantes números de Mons. Charles Scicluna acerca de los sacerdotes pederastas”, del cual cito textualmente parte:
Tres mil sacerdotes acusados de pederastia en los últimos cincuenta años… no son millones, como pregona la prensa, pero son muchos. Tres mil casos en 50 años significan, en promedio, 60 casos cada año, 5 cada mes. Cinco sacerdotes acusados de pederastia cada mes es una cifra escandalosa, pero… analicemos los demás datos que nos dio el obispo fiscal.
Mons. Scicluna nos dice que en el 60% de los casos que les reportaron, pudieron comprobar que no se trató de actos de pederastia, sino que fueron actos de “efebofilia” realizados con muchachos mayores de 18 años, que (esto es mío) se supone ya son plenamente conscientes y están de acuerdo con lo que está sucediendo. No es que sea algo lindo. No, es ciertamente algo horrible (abominable), pero queda claro que estos 1800 sacerdotes cometieron actos homosexuales, pero no eran curas pederastas.
También nos dice Mons. Scicluna, que en el 30% de los 3000 casos reportados pudieron comprobar que se había tratado de relaciones heterosexuales realizadas con mujeres mayores de 18 años, que… pienso yo… comparten la culpa con el sacerdote por lo menos en la mitad (si no es que más, por la manera abiertamente seductora con que muchas mujeres se comportan ante los sacerdotes). Estos 900 sacerdotes ciertamente cayeron en las garras de estas mujeres “ligeras” y faltaron gravemente contra su voto de castidad, pero no eran curas pederastas.
Quitando esos 60% + 30% de los 3000, nos quedan solamente 300 casos de “sacerdotes acusados de pederastia” en 50 años, 6 cada año, 1 cada dos meses.
Que aparezca un cura pederasta cada dos meses sigue siendo una cifra terriblemente grande para la santidad que todos los católicos esperamos del 100% de nuestros sacerdotes, pero… es un porcentaje bien chiquito en comparación al porcentaje de los pederastas que no son sacerdotes.
Según Lucrecia Rego de Planas (quien escribe éste newsletter católico), un jóven de 18 años no puede ser violado porque a esa edad, teniendo los conocimientos que tenga sobre sexo, deberá estar de acuerdo con un sacerdote que le lleva una o dos décadas adelantada la edad (y mucho más). Además, como la violación a niños es más repudiable que la homosexualidad, es necesario aclarar que mientras los jóvenes tengan 18 años, el acto se vuelve consensual, homosexual y no cosa de pederastas (usan el término efebofilia, un eufemismo para definir la pedofilia que existió en dichos sacerdotes).
Por otro lado, tenemos que la autora defiende a los sacerdotes abusadores, porque ahora resulta que a ellos sí los pueden violar, pues las mujeres (quienes según Lucrecia, pueden tener mayor culpa por ser tan abiertamente seductoras) deben ser tan responsables en estos casos. como cuando las violan por usar ropa “provocadora”.
De su conclusión que de 3,000 curas acusados de pederastía sólo queden 300 (el 10%), habría todavía qué preguntar por ejemplo en cuanto tiempo fueron delatados, procesados y declarados cupables los que eran culpables (nada más de pederastía). Y, ¿no son culpables los que los encubrieron? Los que encubren a Nicolás Aguilar, los que encubrieron a Marcial Maciel, ¿no son culpables también? Eso haría que el número de 300 se vuelva a multiplicar.
Para terminar la autora dice:
Simplemente el 16 de marzo del 2005, en 20minutos.es, vemos la noticia de la detención de 500 implicados en una red de pederastia. En el estudio histórico que hacen y que puede consultarse aquí hablan de más de 9,700 implicados en la pederastia de 1997 al 2005. Vemos entonces claramente que los casos de pederastia son mucho más comunes entre los “no-sacerdotes” que entre los sacerdotes. Pero continuemos con los números de Mons. Scicluna. Hasta ahora nos quedaban 300 casos de sacerdotes acusados de pederastia en los últimos 50 años. ¿Todos ellos, los 300, resultaron ser realmente y comprobadamente culpables del delito del que los acusaron?
Mons. Scicluna nos dice que, de los 300 sacerdotes acusados de pederastia:
- 60 sacerdotes (el 20%) pasaron por un proceso penal o administrativo (ver cánones 1717-1728 del CIC) en las diócesis de procedencia, bajo la supervisión de la CDF
- 180 sacerdotes (el 60%) no fueron sometidos a ningún proceso penal o administrativo por su edad avanzada (se trataba de sacerdotes muy ancianos). Simplemente se decidió eximirlos del proceso (que hubiera implicado audiencias, careos, pruebas, coartadas, testigos, abogados, etc.) e imponerles directamente (sin haber sido procesados) algunas normas disciplinarias, como la obligación de no celebrar misa con los fieles, de no confesar y de llevar una vida retirada y de oración. No hubo para ellos ni absolución ni condena formal
- 30 sacerdotes (el 10%) fueron casos particularmente graves, con pruebas abrumadoras, en los que el Santo Padre autorizó un decreto de dimisión del estado clerical
- 30 sacerdotes (el 10%) pidieron ellos mismos la dispensa de las obligaciones derivadas del sacerdocio que fue aceptada con prontitud. Estos 30 tenían en su poder material de pornografía pederasta y fueron condenados por las autoridades civiles.
Así que, al final, de los 300 acusados de pederastia en los últimos 50 años, nos quedamos con 60 que se comprobaron culpables, 60 que están siendo procesados en sus diócesis y 180 ancianos, que nunca sabremos si fueron culpables o no, pues no fueron sometidos al proceso penal. ¿En qué consiste dicho proceso? Copio debajo de mi firma los cánones correspondientes (1717-1728) del Código de Derecho Canónico, para todos aquellos que quieran conocer el proceso que se llevó a cabo con los 120 sacerdotes que fueron (o están siendo) procesados y lo que no se llevó a cabo con los 180 sacerdotes que no fueron procesados por su edad avanzada.
Confío en que muchos periodistas leerán esta nota y podrán quitar de su corazón (y de sus notas periodísticas) el convencimiento de que ”hay millones de sacerdotes pederastas”
También dice Lucrecia que hay más pederastas que no son sacerdotes, que los que sí lo son. Probablemente tenga razón. Y ello no evita que pensemos que la mayoría de los sacerdotes que han aceptado una vida célibe son homosexuales debido a la represión de la que son objeto por parte de la moral religiosa, porque no pueden tener sexo como dios manda (¿para qué creen que les dieron un pene que eyacula esperma entonces?). Y esa represión muchas veces se exterioriza como una fuga en una cámara a presión hacia la violación de menores. No es raro que les pase eso al no querer tener acceso a una vida sexual natural y saludable (por natural me refiero a tener sexo activo, sea hetero u homosexual). De acuerdo, no hay millones de pederastas. Porque no hay millones de sacerdotes.
El texto original cictado está en: http://catholic.net/file/print.php?id=1218
Aquí seguimos
Poco más o menos de un año ha pasado desde que publiqué una entrada en este blog. Si bien hemos publicado los artículos de Gerardo Fernandez Casanova, las opiniones sobre los temas paranormales, religiosos, etc. mermaron en ese periodo. Pero aquí seguimos. De hecho, hay un tema muy presente en los blogs de crítica racional a las supercherías, y es el de la publicidad de los anuncios de Google. Muchos opinan que un sitio de crítica a la superstición no debiera anunciar o promocionar aquello que critica o bien, no permitir que publiciten por coherencia si nos parece un robo lo que hacen (como decir que adivinan el futuro o que venden soluciones para resolver problemas de la vida de un modo fraudulento). Sin embargo, en el caso de este blog, no vemos mal que ellos (los merolicos paranormales) paguen con su publicidad la existencia de este blog (y otros del estilo).
Tomemos por ejemplo el caso de Don Raul Olguín, spammer experto, cuya situación actual (socioeconómica) le permite escribir cuanta cosa se le ocurra y además, tratando de publicar cuanto escribe en todos los medios posibles que le permita la Internet acceder, pretendiendo con ello convencer a todo mundo, en especial a sus detractores y críticos. Si un anuncio de él aparece aquí (suponiendo que él hubiera pagado un anuncio de AdSense), y alguien hace clic en dicho anuncio, estará accediendo a una de las muchas páginas del grupo Elron (grupo que preside dicho señor), lo cual ocurriría también si leyera uno de nuestros artículos que al respecto hablan, ofreciendo alguna prueba en los vínculos (links). Por lo que se pudiera considerar que al criticarles, les hace uno cierta promoción. La diferencia es que si por los anuncios que aparecen de Google, Don Raúl tuvo que pagar algo, parte de ese algo se retribuye en los que ponen los anuncios en sus blogs (como nosotros) y eso permite que podamos pagar el hosting que no es gratuito. En resumidas cuentas, Don Raúl estaría pagando una parte del blog de Tumbaburros. No me parece tan malo el intercambio. Claro, que habrá quienes piensen que gracias a esa retribución de Google nosotros viajamos en una Hummer, pero quienes usan AdSense sabrán que 100 US Dls. al año (o a veces en más tiempo) no es mucho dinero.
Así que, aquí seguimos. Y seguiremos de algún modo u otro.
Arizona, el mandato del odio racial.
Por Gerardo Fernández Casanova
“Que el fraude electoral jamás se olvide”
Más allá de las razones de seguridad en que se escuda el sistema político del estado de Arizona para promulgar una ley que criminaliza a los migrantes indocumentados, la realidad habla de un clima ponzoñoso de odio racial. Ya antes de esto, el deporte de cazar migrantes en su paso por el desierto había tomado carta de naturalidad entre quienes, en el orgullo de su condición de “blancos, anglosajones y protestantes” (wasp), expresan su rechazo al que es diferente. No deja de ser una paradoja que quienes se robaron el territorio que hoy ocupan, hoy pretendan legitimidad para aprovechar el botín de forma exclusiva o, posiblemente, su temor sea que el aumento de la migración de mexicanos repita la misma forma en que sus antepasados se apropiaron de lo que fue territorio mexicano: la inmigración masiva que luego formó mayorías con capacidad para exigir derechos. Es inconcebible que en el país que presume ser el paraíso de la libertad y la democracia, se registren hechos propios del más oscuro y retrógrado facismo. Me sumo a la protesta generalizada contra la referida ley.
Independientemente de que creo que debe darse una vigorosa lucha en defensa de nuestros paisanos que, obligados por la inexistencia de las condiciones elementales de subsistencia en su propia tierra, emigran en la búsqueda de mejores horizontes allende la frontera, también creo que la verdadera lucha tiene que darse en lo doméstico para eliminar los factores que provocan tal emigración, teniendo cuidado en no caer en el garlito de las cortinas de humo que cambian lo esencial por lo accesorio. Envolvernos en el lábaro patrio para protestar por lo de Arizona, que no deja de ser accesorio, puede hacer a un lado la protesta por lo que aquí sucede que, eso sí, es esencial. Estoy cierto de que la migración es un fenómeno natural, incluso un derecho de la especie humana, propio de los afanes de aventura de algún sector de la sociedad, pero la que se produce como única alternativa de sobrevivencia rebasa la condición de naturalidad para convertirse en síntoma de grave enfermedad social.
Quienes aquí y allá se preocupan por la migración y la inseguridad, tendrían que preguntarse por sus causas. Si aquí prevalecen las condiciones de miseria e inseguridad es, sin ir más lejos, por la criminal economía de libre mercado que los de allá nos imponen: si el campo mexicano languidece y expulsa a sus habitantes es porque nos tienen inundados con sus productos agrícolas subsidiados. Igual sucede con la actividad industrial; si en México hay un lacerante desempleo, es por el cierre de fábricas forzado por la desigual competencia con los productos extranjeros, principalmente elaborados por los gringos, sea en su país o en cualquier otra parte del mundo en que puedan explotar la mano de obra esclava. No le demos vuelta, en tanto estas condiciones prevalezcan, la inseguridad y la miseria seguirán permeando la frontera, con todo y las más estrictas disposiciones para su contención. En los mismos términos, mientras el garrote yanqui siga amenazando para evitar que un gobierno progresista se pueda implantar en México y se mantenga un régimen obsecuente a sus designios, la posibilidad de transformar afirmativamente la realidad será postergada afectando, ahí sí, la seguridad nacional de los Estados Unidos. Su ceguera puede llevar a crear un Irak al sur de su frontera y un Afganistán en su propio territorio.
Pero el encargado de la política interior, el inefable abogado Gómez Mont, se enreda en un discurso irreflexivo y califica de cobardes a los ciudadanos que, ante la inseguridad que campea en las calles, opten por protegerse. “Los cobardes mueren mil veces, en tanto que el valiente sólo muere una vez. Yo estoy al frente y doy la cara” dicen que dijo el tal funcionario. Bueno si ha de morir sólo una vez, para luego es tarde: que deje de lado a su escolta y a sus camionetas blindadas, que se salga a la calle como ciudadano común y permita a sus hijos o nietos andar libremente, para demostrarnos su valentía y servir de ejemplo a la sociedad amedrentada y cobarde. Los mexicanos no queremos morir ni una sola vez.
Viene el señor Clinton a dar una conferencia en una universidad privada y se le ocurre recomendar un Plan México similar al que en su administración gubernamental implantó en Colombia, pero discreto para no ofender el supuesto nacionalismo mexicano. Como quien dice, militarizar el país por debajo de cuerda ¿Y qué es lo que están haciendo? Exactamente eso y con el beneplácito del ilegítimo gobierno de Calderón. ¡Vaya cinismo!
Creo que hay que hacer caso a Gómez Mont. Hay que dejar de lado la cobardía generalizada y armarnos de valor para, de una vez por todas, mandar al carajo al propio Gómez Mont y a su espurio jefe y, con ellos, al régimen de miseria e injusticia que nos tiene sometidos y amedrentados. Ya es hora.
Correo electrónico: gerdez999@yahoo.com.mx
Evo Morales, América Latina y el Llano Verde
Por Gerardo Fernández Casanova - “Que el fraude electoral jamás se olvide”
¡Pues por la emoción de ver a un presidente honesto y patriota! Así respondió una joven a mi pregunta de los motivos de su presencia en el acto multitudinario con que, en el zócalo de Coyoacán, fue ovacionado el Presidente de la República Plurinacional de Bolivia Evo Morales. Me puso a reflexionar y me pareció una respuesta en extremo sabia. Cuántas generaciones de mexicanos hemos vivido sin conocer a un espécimen de tal naturaleza; los hemos visto acercarse, como serían los casos de Cuauhtemoc y Andrés Manuel, pero nada más. De los espurios y los legales nos ha quedado marcada su deshonestidad y carencia de patriotismo. Evo reúne aquellas características a cabalidad pero, además, agrega la de ser exitoso: Bolivia va ganando la batalla por la dignidad, la del respeto a las varias nacionalidades que la integran, tanto la de los pueblos originarios, como la de los mestizos y criollos, en una tierra que fue escenario de la más criminal de las discriminaciones. La economía, otrora agobiada por las exigencias de los organismos internacionales, muestra resultados positivos de crecimiento (el mayor del continente en 2009) y, lo más importante, lo hace en beneficio de su pueblo. La política ha logrado someter a la oligarquía criolla y a sus afanes separatistas y desestabilizadores, incluyendo la muy digna decisión de echar al embajador yanqui por su cínica labor intervencionista en la promoción y el apoyo a dicha oligarquía. ¡Claro que fue importante saludar a Evo, honesto, patriota y exitoso!
Muy cuidadoso de las palabras de su discurso, que en ningún momento pudiera resultar ofensivo al gobierno espurio, Evo expuso sus ideas y aportó sus resultados. Cada uno de los miles ahí presentes pudimos contrastar su realidad exitosa con las penurias que aquí se sufren. Hizo ver que América Latina sólo podrá alcanzar condiciones de bienestar para sus pueblos cuando decida destetarse del dominio yanqui; cuando coloque a la economía al servicio de la mayoría y deje de privilegiar a los pocos; cuando recupere el dominio de sus recursos naturales. Enfatiza sobre la necesidad de generar una nueva cultura de respeto por la naturaleza –la Pacha Mama- para preservar la vida en el planeta. La ancestral sabiduría indígena hecha gobierno. Del llano en llamas del neoliberalismo al llano verde y promisorio del socialismo autóctono y auténtico. Vale.
De ahí a la Cumbre de América Latina y el Caribe y de los países del Grupo de Río en Cancún. Se cumple un afán, avanzan los procesos de articulación de los gobiernos de la región sin el tutelaje de los Estados Unidos. Tal vez una simple formalidad pero de un enorme significado y simbolismo. Más allá de coincidencias geográficas y culturales, el factor común de todos nuestros países es, sin lugar a dudas, el de la tiránica dependencia del imperialismo yanqui, cuya criminal intervención en nuestros asuntos ha derivado en la tremenda dificultad para salir del atraso en que nos encontramos, siempre actuando en términos de abortar cualquier intento de emancipación y de integración regional. Digo que es una simple formalidad porque a los gringos no les hace falta estar personalmente presentes, para eso tienen a sus títeres criollos revitalizados en los últimos tiempos con Honduras , Panamá y Chile agregados a los consabidos proyanquis de México, Colombia, Perú y Costa Rica.
Es un avance la constitución de la Comunidad de Naciones Latinoamericanas y Caribeñas, plena de retos y de presagios de tormentas. Ya el lacayo colombiano inauguró los intentos por descarrilar el tren de la historia, al interrumpir la intervención del Presidente Chávez espetándole ¡Sea varón! Lo que mereció un sonoro ¡Vete al carajo! del interpelado. Con la denigrante entrega del territorio colombiano al pentágono para establecer sus bases de dominio militar regional, Uribe no es más que un esquirol del anhelo latinoamericano de emancipación. Ni modo, habrá que cargar con ellos, como pesado lastre, en el esfuerzo de la integración, con la esperanza de que sean los pueblos los que eliminen a quienes pretenden romper con la hermandad.
Tengo que reconocer que las reuniones de Cancún resultaron exitosas para Calderón. La suerte lo colocó en la presidencia rotativa del Grupo de Río y, en esa calidad, de ser el anfitrión de la reunión. Al respecto, el mejor comentario es el de la caricatura de Rocha en La Jornada de este miércoles, que muestra al pequeño espurio con una banderita de bienvenida a la organización latinoamericana y caribeña, pero viendo de soslayo el grillete en su pie, adornado con las conocidas barras y estrellas.
Lo he dicho muchas veces. La de la solidaridad latinoamericana es una asignatura pendiente del movimiento lopezobradorista. Es el rechazo de AMLO a lo que ha llamado “turismo político”, que en mucho obedece a la pésima costumbre de la clase política mexicana de inventar el mínimo pretexto para lanzarse a viajar a expensas del erario. La realidad es que ya ningún país puede aspirar al progreso en solitario, se requiere de la solidaridad entre los pueblos oprimidos para dar las batallas. Evo no existiría hoy si no hubiese recibido el apoyo de la UNASUR cuando la oligarquía pro yanqui pretendió segregar al país. Hugo Chávez tampoco cantaría bien las rancheras de no ser por el apoyo recibido de Brasil cuando el paro empresarial pretendió echarlo del poder. El fraude de 2006 habría encontrado serias dificultades de haber contado con el apoyo similar al que recibió Zelaya en Honduras. La solidaridad hay que sembrarla y cuidarla.